El Sábado pasado mi amiga Jelen y yo nos fuimos a tomar unas cañas por Lavapiés. Hacía unos días que no la veía, pero la voluptuosidad de sus pechos y su carácter más encendido de lo normal me hicieron comprender rápidamente que estaba en uno de sus días menstruales.
Durante una conversación, se me ocurrió la fatal idea de bromear con ella asociando su mal humor con su estado menstrual, y lo pagué con una buena reprimenda y un amago de colleja, y es que no sabré mucho de mujeres, pero lo de que hay que tener cuidado con lo que dices cuando tienen la regla es una lección que tengo bien aprendida.
Por ello me encanta esta gráfica, me descojono y supongo que todo hombre que la vea le hará reír. El problema que le encuentro es que partiendo de un insigth tan grande como un templo: Las mujeres con la regla están de mala hostia, para mi cojea en otro insight que definiría como crítico: Con la menstruación no se bromea, y esto es lo que está haciendo esta campaña.
Esta pieza sería perfecta si estuviera destinada a hombres cuyas parejas están durante esos días difíciles y quieren atajar esas molestias que desembocan en un estado de mal humor, pero creo que ningún hombre va normalmente a la farmacia a comprar saldevas por iniciativa propia.
Pero como todo producto personal femenino, esta pieza va dirigida a ellas, y creo que en ese aspecto no han afinado mucho con el público objetivo para la realización de esta pieza, ya que como comenté antes, con la regla no se bromea.




